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Artículo de revisión

Neuroanatomía del estrés

Gómez González Beatriz, Escobar Izquierdo Alfonso
Rev Mex Neuroci 2002; 3(5)  : 273-282.
Resumen

El estrés constituye un problema de salud pública importante ya que afecta significativamente a un gran número de personas en el mundo actual. El hecho de que el estrés se haya incorporado al estudio de la homeostasis se debe a Walter B. Cannon (1920) y a Hans Selye (1936). El concepto de estrés se define como una perturbación de la homeostasis e incluye el estresor, la respuesta al estresor y los cambios fisiológicos entre el estresor y la reacción corporal. Los estresores, externos o internos, pueden actuar de manera aguda o crónica aunque también se pueden generar internamente como parte de la función mental y la intensidad de sus efectos depende de la experiencia individual.

Si el estrés es incontrolable genera patologías físicas y psicológicas. A Cannon se debe la descripción de la “reacción de alarma” (descarga de adrenalina) que hace frente al estresor y tiende a mantener el equilibrio orgánico; pero fue Selye quien describió el “síndrome general de adaptación” (descarga de glucocorticoides) en tres etapas, fase de alarma, fase de resistencia o adaptación y fase de desgaste. La respuesta al estrés incluye la activación de los sistemas nervioso autónomo, endócrino e inmune, junto con los neurotransmisores correspondientes y algunas hormonas como la prolactina, el glucagón, la argininavasopresina, la somatostatina, las endorfinas y encefalinas, la oxitocina, la colecistoquinina, la galanina, el péptido vasoactivo intestinal, la angiotensina II y la neurotensina.

La respuesta al estrés incluye también componentes cognoscitivo conductuales como la memoria y la sensopercepción, junto con la vigilancia, la atención selectiva, cambios en el talante y decremento en la percepción del dolor. La respuesta al estrés se efectúa en el SNC por medio de la participación del SNA y de las vías sensoriales específicas y de esa manera se logran las respuestas conductuales complejas que la caracterizan. Tanto el SNC como el periférico participan con puertas de entrada, centros evaluadores y puertas de salida, para los estímulos estresores; incluye al sistema límbico y al eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales; éste último actúa por medio de la hormona liberadora de la corticotrofina (CRH), el ACTH y el cortisol respectivamente.

Gracias al efecto que ejerce sobre diversas regiones del SNC, la CRH actúa como neuromodulador en las respuestas límbicas, neocorticales y autónomas al estrés. Otra importante estructura que también participa en las respuestas conductual y autónoma al estrés es el haz longitudinal dorsal que interconecta con los núcleos motor dorsal del vago, dorsal de la calota y sustancia gris periacueductal, para las neuronas preganglionares parasimpáticas, y la formación reticular bulbar que conecta con las neuronas simpáticas preganglionares y motoneuronas alfa en la médula espinal.

Esas estructuras participan en la interpretación de los estresores ambientales y generan el complejo conductual asociadas al núcleo sensorial del nervio vago, locus coeruleus, y otros núcleos mesencefálicos y pontinos, tales como la sustancia gris periacueductal y los núcleos del rafé, así como los órganos circunventriculares. Finalmente, hay también modulación límbica, inhibitoria o excitatoria, que se lleva a cabo en el hipocampo, núcleos septales, corteza prefrontal y amígdala durante el estrés, y se asocia con la activación de las complicadas vías dopaminérgicas, serotoninérgicas colinérgicas, glutamatérgicas y GABAérgicas que interconectan con el sistema límbico.

Palabras clave: Homeostasis, reacción de alarma, síndrome general de adaptación, eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal.
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